Actor Roberto Poblete, diputado electo: “Pasé de los gallos que reclamaban a los que quieren hacer los cambios”

Por Oscar Reyes P.
El actor, uno de los fundadores de la mítica compañía Ictus, está decidido ser protagonista de hechos históricos como la modificación de la Constitución, se declara un admirador de los jóvenes actuales, reivindica el valor de la política y dice que está listo para, en marzo, “empezar a trabajar y ponernos a la fila detrás de la propuesta de Michelle Bachelet”. En entrevista con Cambio21 dice que tendrá paciencia con los "Humbertitos" que se encontrará en la Cámara de Diputados
Roberto Poblete
Roberto Poblete dice que siempre se toma las cosas con calma. Desde el teatro y la actuación, que ha sido su vida y su pasión desde los años 70, hasta el recuento que finalmente lo dio como diputado electo en el cupo del Partido Socialista en la circunscripción de Los Ángeles (región del Biobío), donde disputó voto a voto con Cristóbal Urruticoechea, de la derecha, para finalmente conseguir el doblaje junto con el radical José Pérez para la Nueva Mayoría.
-A usted lo benefició el sistema binominal.
-Sí, claro, sin duda. Con esta historia del doblaje, me benefició, lo que no significa que a mí me guste el binominal. Yo sigo pensando que es lo peor que nos ha pasado en la política chilena y encuentro que es definitivamente una de las tantas razones de por qué hay tan poca gente que vota. La gente dice: estos gallos se van a seguir dando el pasé infinitamente y nunca van a hacer los cambios que se requieren. Yo creo que hay que hacer los cambios que se necesitan de una vez por todas. Afortunadamente el binominal en este caso nos ayuda a tener una mayoría bastante contundente, quizás no para hacer todo lo que quisiéramos de un paraguazo, pero con esto podemos empezar a trabajar y ponernos a la fila detrás de la propuesta de Michelle Bachelet. Queremos ayudar a la presidenta para que cumpla con todas y cada una de las propuestas que ha hecho al país.
-¿Tiene expectativas frente al gobierno de Bachelet? Porque le va a tocar participar en la toma de decisiones históricas.
-Primero, yo espero que cambiemos la Constitución. Eso sería histórico. Nosotros necesitamos refundar nuestra carta fundamental, para que en ella quepamos todos y nadie tenga más privilegios sobre las cosas o sobre las personas. Esta carta fundamental que tenemos ahora es bastante tramposa, llena de esquinas oscuras, de rincones donde no se permiten los cambios, donde no cabemos todos. Tenemos que tener una carta fundamental hecha en democracia, donde quepan todas las opiniones, donde nosotros establezcamos cómo deseamos vivir y cómo encaramos este siglo XXI. Si alguien no se ha dado cuenta de que el mundo entero cambió desde el momento en que se empieza a poner a disposición de toda la gente la información y el conocimiento, no puede hacerse cargo de un país. Yo creo que Michelle Bachelet lo entendió. Su propuesta es de mucho cambio.
"No me va a sacar de mi eje"
Poblete es nacido y criado en Los Ángeles. "Esa es mi zona, mi región y ha formado parte fundamental de mi pelea permanente contra la centralización. Yo hace muchos años que estoy trabajando en Los Ángeles en diferentes proyectos que tienen que ver con el arte, con la cultura, con la educación. Me considero un angelino que he tenido que venirme a vivir por momentos a Santiago, pero mis viajes a Los Ángeles son muchos y mi familia y mi gente están allá".
-¿Cómo vive este cambio?
-Igual como estoy ahora, súper tranquilo, porque yo sé que todo lo que me vaya a pasar va a ser bueno para mí, porque no me va a sacar de mi eje. Mi eje es trabajar por la cultura, por la educación y por el arte en esa región, que está súper abandonado. Salí del colegio el año 1973. Decidí que quería ser actor y me vine a Santiago. Han pasado 40 años de eso y todavía no hay una escuela de arte en toda la provincia. Hay una necesidad que no está suficientemente cubierta, a pesar de que hay mucha gente que está haciendo cosas. Como dice la Violeta Parra, lo humano está formado de un espíritu y un cuerpo. La preocupación fundamental hasta ahora siempre ha sido del cuerpo y no del espíritu. El espíritu lo necesita mucho. Estamos necesitando más espacio para que la gente común y corriente, que no tiene deseos de profesionalizarse, también realice actividades de tipo artístico cultural. Yo he estado trabajando firmemente en esa línea. Ahora, si desde mi espacio de diputado a lo mejor voy a tener mejores recursos, más contactos para apoyar esa labor, la voy a seguir haciendo igual.
-Cuando oficializó su candidatura usted se declaraba como "indignado". ¿Como lo interpreta ahora que ya es diputado?
-Yo creo que pasé de los gallos que reclamaban a los gallos que ahora quieren hacer que los cambios por los cuales reclamaban se hagan efectivos. No quiero seguir siendo un opinólogo qué habla sobre lo que está bien o lo que está mal. En el fondo, por eso decidí meterme de cabeza en este nuevo escenario, que lo encuentro absolutamente coherente con mi actitud frente a la política, frente al pueblo, frente lo que son los derechos de las personas.
-Pero es algo totalmente distinto.
-Nada cambia, sólo la actividad concreta, que es pasar de ser un actor a un legislador. Sigo pensando lo mismo de la gente, que las cosas no están bien, que no hay justicia, no hay equidad y que este país, que debiera ser de todos, no es de todos, sólo de algunos. Ahora voy a tener la responsabilidad de todos esos reclamos hacerlos obras, acciones. En eso estoy. Estoy estudiando un montón de cosas que sabía y un enorme montón de cosas que no sabía para poder hacer la función con la máxima categoría y con el nivel que se merece.
-¿Qué opina de que vaya a tener de compañeros de legislatura a personas como Camila Vallejo, Giorgio Jackson, Karol Cariola, Iván Fuentes.
-Esto es lo mejor que nos pudo haber pasado, entrar a esta nueva generación de gente despierta y llena de valores, llena de principios y de conocimientos. Es gente inteligente, que ha estudiado, eso es lo mejor que nos ha podido pasar. Yo hice un cambio hace como 10 años y me fui de la televisión a hacer clases a la universidad, fue un cambio muy bueno en muchos aspectos, pero lo que más gané ahí fue mi gran admiración por la gente joven de este país. Me tocó una generación que dejó de "no estar ni ahí" a una generación que decidió tomarse los espacios, proclamar que tienen derechos y correr todos los límites de lo posible. Estos son jóvenes, maravillosamente jóvenes y que ahora tienen una responsabilidad. De alguna manera yo creo que les pasó lo mismo que mí, que ya no quieren ser más opinólogos y quieren hacer los cambios. Ya tienen el diagnóstico, tienen claro lo que hay que hacer. Y vamos a hacerlo. Hay que hacerlo, punto.
-Usted tiene amigos en el Congreso, Ramón Farías y Ximena Vidal, que ahora se va, ambos actores. ¿Cuánto tiempo pretende usted estar en el Congreso?
-Yo creo que en cualquier cargo de elección pública uno debiera estar como máximo por dos períodos y chao. Hay personas que se atornillan y puede que lo hagan muy bien, pero nosotros necesitamos ir renovando los cuadros para que la política sea una cosa fresca, que realmente interprete a la gente, para que sintamos que realmente no es un espacio distinto de la sociedad, que cualquier cristiano puede estar ahí, cualquier chileno.
-¿Por eso, cree usted, que la gente parece tan decepcionada con el quehacer político?
-Es que la política no es propiedad de algunas personas, es el derecho que tenemos todos de participar y promover y participar en colectivos. Todo lo que nosotros hacemos en sociedad depende de decisiones políticas. Hay un poema de Bertold Brecht que dice que el precio del pan, el precio de los porotos, el precio de los remedios y todo eso son decisiones políticas. Y es cierto. Por lo tanto, nadie puede ni debe estar ajeno.
-Pero la gente sí se siente ajena.
-Si nosotros fuéramos medianamente bien educados, entenderíamos que la política es un derecho extremo y que nadie lo puede quitar. La participación política de los ciudadanos es fundamental, porque es ahí donde tú decides cómo quiere vivir, en qué ciudad quieres vivir, cómo quieres tratar las cosas que son anómalas y cómo quieres tratar las cosas que son buenas. Por eso que la política es tan buena. Pero si tú las cercas, las amarras, las aprietas, se transforma en un espacio terrible, donde la gente no quiere participar. La altísima abstención de casi 60% está diciendo, está gritando indignadamente: no aceptamos más esta porquería, cambiémosla. Ellos dicen que hay que cambiarla, pero les entregan la responsabilidad a otros. Los que votamos y participamos nos hacemos cargo de eso, porque de alguna manera yo me siento interpretado, porque yo soy un ciudadano común y corriente.
"Me voy a acordar de Humbertito"
-Llega con tanto ánimo, con tanto ímpetu. ¿Qué va a hacer si se encuentra con muchos Humbertitos en la Cámara?
-Humbertito es un personaje entrañable, muy querible. Yo tengo la sensación de que no puedo desconocer mi origen, que es el teatro. Principalmente mi formación como actor y como persona es en el teatro Ictus. El teatro Ictus implementó un sistema de creación que lo caracteriza, que es como su marca registrada, que es la creación colectiva. Yo creo que nosotros tenemos que hacer este país en creación colectiva. Aquí tenemos que caber todos. Aquí la presidenta Bachelet es presidenta de todos los chilenos y todos tenemos que cooperar para que le vaya bien. Y todos tenemos el derecho y el deber de ser ciudadanos de primera categoría. De repente hay gente que piensa distinto que tú, pero ya sé que eso no es algo malo, que es algo bueno. La diferencia es parte fundamental y reconocer la diferencia en los valores y los méritos de la otra persona es algo fundamental para hacer creación colectiva, porque probablemente entre la idea suya y la mía podemos hacer una idea mejor. Eso siempre he sido así y yo creo que nadie tiene la propiedad de la verdad.
-¿Pero se va a acordar del personaje cuando se encuentre con un obtuso?
-Me voy a acordar de lo que tú me acabas de decir, me voy a reír y nadie va a entender por qué me río.
Cambio21

No hay comentarios

Agregar comentario