Talleres femeninos de Quilleco disfrutaron de un día campestre en Laguna Las Mellizas de Los Ángeles

Este pasado viernes 22 la totalidad de los talleres femeninos del Departamento social de la municipalidad de Quilleco finalizaron el año 2012 con un masivo paseo a la laguna Las Mellizas de Los Ángeles.

Desde Pejerrey, por el sur hasta Ramadilla por la precordillera- entre otros-, fueron los talleres asistentes que, de muy temprano, comenzaron a ubicarse en los diferentes quinchos dispuestos para que los mates y tortillas recibieran la mañana junto a los funcionarios municipales que acompañaron a cada una de las delegaciones.
La mañana se concentró en las actividades recreativas, como tirar la cuerda y varios partidos de baby fútbol, entre equipos compuestos por alumnas de los talleres y algunas funcionarias municipales que decidieron defender el orgullo de la institución.

La tarde se desarrolló plácidamente entre un rico almuerzo, caminatas por las áreas verdes del recinto, paseos en bote y, por supuesto, la infaltable piscina que congregó a gran parte de las veraneantes, no distinguiendo edades, ya que todas se entregaron al festejo sin pudor alguno, producto de las altas temperaturas que azotó la zona al caer la jornada.
Junto con la premiación de los equipos ganadores, vino el saludo del alcalde Rodrigo Tapia Avello, quien pudo percibir la alegría y satisfacción de las vecinas en la jornada frente al acierto de escoger ese lugar para concluir el periodo que finaliza. Aprovechó también la oportunidad para señalar que, este año en curso, se ha dispuesto que los talleres deberían comenzar en abril para finalizar en noviembre, generando una instancia para que las alumnas puedan compartir mayor cantidad de tiempo, a diferencia del año pasado, donde las clases finalizaban entre agosto y septiembre.

Finalmente, hubo una pequeña sorpresa final con la agrupación ranchera Los Cristales del Sur que prolongó una verdadera fiesta pasadas las 20:00 horas, donde los buses dispuestos para el regreso fueron paulatinamente llenándose con satisfechas vecinas que ya cuentan los meses y días para volver a vivir un día como reinas, sin ollas, sin maridos, ni la diaria carga de llevar un hogar a cuestas.

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